¿Porqué un tratamiento especial durante el embarazo y el post-parto?
Para responder a esta pregunta es importante tener en claro dos cosas:
Primero: Cuando hablo de tratamiento hablo de trato, de abordaje y de preparación (no de una terapia en respuesta a un problema)
Segundo: El embarazo es ante todo un tiempo de cambios. Cambios físicos, emocionales, en la pareja, en la familia y, porqué no, en la sociedad.
Los cambios físicos van desde las náuseas y/o vómitos de los primeros meses, hasta la enorme panza de los últimos. Las futuras mamás suelen decir en los comienzos “orino cada cinco minutos” y más adelante “no puedo cortar las uñas de mis propios pies”, “no sé cómo acomodarme para dormir”. El cuerpo se transforma, va cambiando el eje corporal a medida que el peso se concentra adelante y el andar se modifica. El trabajo corporal es muy importante.
Desde el momento de la fecundación el cuerpo de la mujer se prepara para albergar al bebé durante nueve meses (a veces menos) por eso se producen desde el comienzo cambios hormonales que impulsan vivencias de todo tipo: algunas molestias y otros cambios mejor recibidos, no solo en lo físico, en el cuerpo, sino también en las emociones. La sensibilidad se acrecienta y los cambios de humor o estado de ánimo son frecuentes y tienen, entre otras, causas hormonales. Se agudiza la percepción y también la intuición (cuántas mamás saben el sexo de sus bebés antes de corroborarlo en la ecografía!!!).
Por cierto, el embarazo y sobre todo la crianza, pone a los futuros padres a pensar qué valores inculcarán a sus hijos y que modelos de crianza seguirán. Los primerizos, que hasta el momento solo habían encarnado el rol de hijos revisan su propia crianza y los modelos de sus padres para construir los propios esquemas que los identifiquen. En este sentido también es un momento de revisión, de acercamiento o separación de los propios padres.
Asimismo las familias enteras se modifican ante la llegada de un nuevo ser, algunos miembros pasan de ser solo padres a ser abuelos, otros serán tíos, otros tendrán primos… en fin, nada queda estático, cada integrante de la familia se gana un nuevo título.
La pareja también se ve alcanzada por estos cambios, ambos están expectantes, ansiando la llegada del bebé y cuidando lo más posible de su “estadía” en la panza. Suele suceder que la mamá esté más preocupada por su salud física, cuide su cuerpo, procure estar descansada y tenga mayor interés por sí misma y su bebé dentro de su panza que por otras personas o cosas de su entorno, incluida su pareja. Sin embargo los futuros papás procuran cuidar su trabajo como fuente de ingresos y se preocupan por la seguridad económica del hogar. Es un momento en que los intereses difieren pero ambos tienen la misma finalidad: el bienestar del bebé.
Por último, aunque no menos importante, la sociedad toda guarda respecto de las embarazadas ciertos cuidados (en el mejor de los casos): hay reservado para ellas un asiento en los medios de transporte, no hacen cola en los supermercados o bancos (o al menos esto es lo esperado) y se les brinda una atención especial.
Y al cabo de nueve meses (semanas más, semanas menos) se produce el nacimiento.
Decididamente la llegada del niño al mundo implica un enorme cambio. Luego de tener a mi bebé he comentado muchas veces: “la vida te cambia de una vez y para siempre… ni para mejor ni para peor, te cambia! y serás la mamá de esa personita por el resto de tu vida”
La fase del post-parto es una experiencia muy movilizante, el cuerpo vuelve a transformarse repentinamente con el acto del parto y un nuevo ser, desvalido e inmaduro aún, se incorpora a nuestras vidas e historias: un hijo. El recién nacido requiere de nuestros cuidados, de nuestro amor, de nuestra entrega a la satisfacción de sus necesidades sin consideración de tiempo o espacios. Esta dedicación requiere una contención muy fuerte y segura hacia la mamá que ahora debe relegar hasta el momento para ir al baño o comer. El papá, cuando está presente y puede acompañar a la madre, es el principal contenedor, luego están las flamantes abuelas y abuelos, hermanas, amigas y también los grupos de contención. Compartir con otros el desafío que implica cada día en la crianza del bebé alivia mucho a las mamás, cansadas y felices al mismo tiempo.
Entonces: ¿Porqué un tratamiento especial durante el embarazo y el post-parto?
Bien: hay solo dos momentos vitales en los que ocurren tantos cambios en tan corto tiempo: el primer año de vida y el embarazo (notarán que tanto los bebés como las embarazadas tienen controles médicos mensuales, porque evolucionan todo el tiempo)
Porque la gestación, el parto y el post parto implican un acomodamiento permamente a transformaciones.
Porque el embarazo es un momento vital trascendente que se atraviesa unas pocas veces.
Bienvenidas y bienvenidos a este desafío!
Lic. Gilda Gianera
Psicóloga especialista en preparación para la maternidad.
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